Diario Personal·Vida a bordo - Life on board

El viaje 280

 

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Foto: Marko Stojkovic. (Lahaina, Maui – Hawaii)

Después de una larga temporada en Alaska, las nubes abrieron paso al sol radiante de Hawaii. Nuevamente estábamos envueltos por el clima cálido y un olor salino, diferente al olor del mar de los glaciares.

En este itinerario el barco se reubica, la meta es dejar la costa norte del Pacífico por las inexploradas islas de la Polinesia Francesa. El viaje 280 comenzó en Honolulu.

Es el viaje en el que conocimos a los papás de Diego que vinieron desde Rosario, el viaje del Jack y del Fernet, era verano otra vez, hasta para los novios de una noche…

Familia rosarina

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Junto a Gra y Ricardo. Foto: Rajiv Ramputty.

Hay muchas razones por las que recuerdo este crucero con mucho afecto. Uno de esos motivos son Ricardo y Graciela, los papás de Diego.

Desde el primer día los sentimos como parte del phototeam, nos visitaban casi a diario en la galería y caminaban entre los estudios para saludar a los muchachos.

Al inicio, nos los encontrábamos en los puertos de casualidad, caminando entre las tiendas, pero luego resolvimos salir juntos, almorzar, disfrutar de la playa, nadar, tomar sol… y era como estar en familia, de vacaciones, conversar con tus viejos y que te cuenten algo, lo que sea. Después de tantos meses rodeados de caras y lenguas extrañas, Marko y yo nos sentíamos como en casa.

Nuestro verano de 18 días

Digamos, que después de las ajetreadas jornadas en Alaska este era un break… Un descanso que nos daba tiempo de conocer nuevos amigos y descubrir nuevos lugares.

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Foto: Marko Stojkovic. (Lahaina, Maui – Hawaii)

Hicimos tres paradas en Hawaii: Hilo, Honolulu y Lahaina. De estos 3 puertos, el que más disfruté fue Honolulu.

Honolulu es una ciudad cosmopolita. A 15 minutos de la terminal está Waikiki Beach, una playa ideal para caminar y disfrutar del clima y de una cena al atardecer. Este es el corazón comercial de Honolulu, la playa está rodeada de pubs y restaurantes cinco estrellas y la avenida principal llena de tiendas de diseñadores famosos.

Luego vinieron los días de mar y llegaron algunas noticias. Dos miembros del equipo abandonaban el barco por diferentes motivos. Uno de ellos volvía a casa a cuidar de su padre y el otro sería transferido a un nuevo barco.

Noticias que te toman por sorpresa, pero que finalmente, te hacen celebrar sobre la oportunidad de conocer gente.

Tuvimos fiestas, banquetes, cenas románticas y hasta enamoramientos fugaces…

El crucero del amor

Un día D y J decidieron escaparse de nosotros. En realidad, los ayudamos a huir del murmullo y de los rumores del grupo.
Sin embargo y como algunos esperábamos´, todo fue estrella de una noche. J era demasiado tímida y D muy despistado (desastrosamente despistado), aunque a veces es mejor hacerse el perdido para evitarse novelas.

En medio de nuestra rutina como equipo percibimos que en una realidad paralela J había desarrollado un drama alrededor de su noche con D y andaba esparciendo rumores ante sus amigos diciendo que D era su “crush” (choque y fuga en castellano peruano).

Les cuento esto porque pese a que somos adultos, a veces el ambiente en el barco es como el de un colegio. Ya saben, algo así como un pueblo chico…

Normalmente el fin de las novelas es la separación. Las relaciones fracasan a los días o meses, continuar una vida en común a bordo es 10 000 veces más jodido que en tierra firme. Hay que ajustar vacaciones, destinos, presupuesto y no todos estamos dispuestos a hacerlo.

Isla de ensueño

Ya casi al final del viaje, llegamos a la Isla Bora Bora. Uno de los destinos más bellos que hemos visitado. El clima es cálido, las aguas transparentes, peces, erizos y pulpos nadan junto a los bañistas. No hay olas, el mar es una pecera encantada.

Tanto paraíso nos ayudó a olvidar las restricciones y los días de trabajo. Creo que hasta olvidábamos que nuestros amigos Ricardo y Graciela nos dejarían en Sydney. Los últimos días pasaron tan rápido que, de pronto, los estábamos despidiendo. Una sensación de tristeza y alegría, esa sensación que ya conoces muy bien alma viajera.

 

 

 

 

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