Aventuras·Diario Personal

In a road movie (Episodio 2: La tormenta)

Es domingo por la noche y Denys, Douglas y yo vamos al centro de Porto de Galinhas a comprar la cena. Como son casi las 7 p.m., no hay bus y no nos queda otra que ‘pegar carona’ (tirar dedo).

Un amigo buguero* se ofrece a llevarnos. Estamos salvados. De pronto, ya sobre la ruta, el cielo oscuro y nublado empezaba a resplandecer. Eran los primeros relámpagos de la noche.

Cuando llegamos al centro, vimos que todos estaban mirando el partido del Flamengo vs. Fluminense. Entonces, cambiamos la cena por unas cervezas en un bar de la calle Navegantes.

Mi parte favorita del juego fue el entretiempo, el dueño del Woodstock Bar colocó un dvd de Led Zeppelin en vivo mientras todos comentaban las jugadas yo viajaba con la música y los relámpagos que iluminaban Porto de Galinhas.

Éramos pocos en el local. Al final del partido, sonaba Black Sabbath entre el murmullo de una pareja y un grupo de chicos que acababan de ingresar.

Después de algunas horas, decidimos partir. El bar cerraba y había que ir a trabajar al día siguiente.

Solo pudimos avanzar un par de cuadras antes de que comenzara la tormenta. Yo que nunca había visto una, estaba disfrutándola. Imaginando qué escenas podría rodar bajo la lluvia y el cielo iluminado por los rayos.

No conseguíamos avanzar. Intentamos refugiarnos en una tienda de gafas, sin mucho éxito hasta que llegamos a la entrada de una pizzería.

Allí estaba el mismo grupo de chicos que había estado en el bar. Denys saludo a uno de ellos y empezamos por compartir cigarrillos, que después se convirtieron en tragos cortos y cervezas.

Alguien consiguió una guitarra. Yo me perdía entre las letras de las canciones de O Rappa y mi mal portugués.

Las calles empedradas de la vila eran un río bravo, pero ahí estábamos ambos encontrándonos. Sin paraguas, mojados, bajo mi primera tormenta. Conversamos, reímos, bebimos, fumamos. Sin necesidad de conocernos fuimos conscientes de estar bajo el mismo cielo.

La suerte de conocernos es la suerte de los desprevenidos, de los distraídos que quieren jugar bajo la tormenta. A veces es mejor olvidar en casa el paraguas y dejarse mojar.

————————————————————————-
 (*conductor de buguis.)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s